Cuba alcanzó una tasa de mortalidad infantil de 5,3 por cada mil nacidos vivos al cierre de 2007, cifra que ubica a la Isla dentro de las 30 naciones del mundo con menos probabilidad de muerte para sus niños desde el momento de nacer hasta que cumplen el primer año de vida. Según datos del Programa de Atención Materno Infantil y del Ministerio de Salud Pública, seis de las 14 provincias de la Isla alcanzaron una tasa por debajo de la media nacional. Entre ellas sobresalieron Sancti Spíritus con 4,1 y Camagüey con 4,2, distantes al este de La Habana a unos 350 y 530 kilómetros, respectivamente.
Además de la baja tasa de mortalidad infantil, en Cuba durante 2007 solo murieron 21 madres por cada 100 mil nacimientos cuando en el mundo fueron anunciadas 400 en igual cantidad de alumbramientos. Muchas razones amparan este récord, que además de orgullo, significa tranquilidad para las familias de esta tierra. Hay datos conocidos: la universalidad y gratuidad del sistema de salud en Cuba; la calidad humana y voluntad política que nos signan en medio de un continente con grandes déficit acumulados en el terreno de la salud pública o las altísima cifras de galenos cubanos que andan repartidos por los confines difíciles del mundo. Un engranaje bien coordinado de médicos de familia, ginecobstetras, pediatras, enfermeras, técnicos y otros especialistas de la salud hacen cerco apretado en torno a cada embarazada de esta isla. Controles mensuales en las primeras etapas y hasta semanales cuando se va acercando el parto garantizan, junto al seguimiento nutricional, genético o de salud bucal, un control estricto de cada minuto del desarrollo prenatal de un niño cubano. Luego, los pequeños son vistos en la consulta de Puericultura 12 veces en el año, aunque estén absolutamente sanos, cuentan con exámenes genéticos y reciben inmunización contra 12 enfermedades prevenibles. Las principales causas de los fallecimientos de menores de un año en Cuba hace rato no son enfermedades prevenibles ni grandes epidemias. Del total de nacidos, mil 102 más que en el 2006, hubo 592 fallecidos debido fundamentalmente a afecciones perinatales, anomalías congénitas e infecciones. Curiosamente, el país ha logrado mantener la mortalidad a raya en valores muy bajos, a pesar de que los expertos aseguran que cuando se logran conjurar las amenazas de epidemias y enfermedades prevenibles, se hace difícil seguir disminuyendo la mortalidad, pues cualquier accidente genético puede Por todas esas razones, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), destacó en un informe reciente que Cuba es la excepción más relevante en mortalidad infantil en el contexto de un panorama desolador en países en vías de desarrollo. En el estudio de UNICEF se destaca, además, que Cuba ha logrado reducir la mortalidad infantil con una estadística de muerte de siete niños menores de cinco años por cada mil nacidos vivos. |