Recién comenzado el proceso de nominación de candidatos para las elecciones cubanas, cifras de la Asamblea Nacional (Parlamento), confirman que el número de diputadas a ese órgano de poder ha crecido alrededor de 14 por ciento, desde la primera legislatura de la época revolucionaria, en 1976. Datos de la Unión Interparlamentaria, con cierre del 31 de julio de este año, ubican a Cuba, con 36%, en el octavo lugar por países de acuerdo al número de mujeres en sus Parlamentos. En la región latinoamericana, con un promedio de 20 por ciento de parlamentarias, la isla ocupa el segundo puesto detrás de Costa Rica, que tiene 38,6 por ciento. Sin embargo, los números cambian cuando se trata de las estructuras del Poder Popular más cercanas a la base en la isla; y también cuando se trata de puestos de dirección directamente vinculados a la economía. En las elecciones parciales de 2005, del total de dirigentes de circunscripciones -el nivel de gobierno más pequeño del país-, un 28,19 por ciento resultaron mujeres. En general, las damas con puestos de dirección suman solo 37,4 por ciento, a pesar de ser femenina la mayor parte de la fuerza profesional y técnica ocupada en el país (65,9 por ciento) y también la más calificada: ellas representan más del 67 por ciento del total de graduados universitarios. Y además, esas cifras han variado de acuerdo a los vaivenes de la economía en los últimos años. Una mirada a la evolución de la participación de las cubanas en escaños parlamentarios desde la primera legislatura, en 1976, muestra que durante los años del llamado período especial el número de diputadas se contrajo, para luego volver a recuperarse.
En las elecciones de 1976, el 21,83 por ciento de los sitios del Parlamento fue ocupado por una mujer. Esta proporción creció gradualmente hasta lograr el 34,31 por ciento, en las elecciones de 1986. Sin embargo, en las de 1992 la cifra disminuyó a 22,75 por ciento y en las de 1998, sumó 27,62 por ciento. En las elecciones del año 2003, el porcentaje volvió a crecer y este nuevo proceso eleccionario que ahora comienza trae una interrogante: Si los números demuestran que es la fuerza laboral femenina la más calificada del país y tal tendencia no apunta a variar, pues las aulas universitarias se han feminizado, con un 64,7 por ciento de mujeres matriculadas al cierre de 2006, ¿aumentará el número de mujeres dirigentes en correspondencia con ese dato? |