Por más que se tejan cifras y más cifras, el monto del perjuicio total del bloqueo económico a Cuba es un misterio. Cada año, el Gobierno cubano presenta un informe a la Asamblea General de Naciones Unidas con la denuncia de los más recientes atropellos de Estados Unidos a la soberanía comercial, financiera y económica de Cuba. A la par, ofrece un estimado de los daños. En esta oportunidad, el reporte valora los costos en 96.000 millones de dólares, desde que la Casa Blanca puso en vigor la persecución al comercio de Cuba con Estados Unidos y con cualquier otra nación. El monto ha crecido en unos 3.000 millones de dólares desde mediados del 2008 hasta mayo del actual año. En un intento por llevar mayor precisión a las cuentas, el informe oficial estima que la cifra “ascendería a 236 mil 221 millones de dólares, si el cálculo fuera realizado a los precios actuales del dólar norteamericano”. En cualquier caso esa cifra es solo la suma de daños que han podido ser rigurosamente documentados por cada organismo del Gobierno cubano. Según el informe, “no incluye los daños directos ocasionados a objetivos económicos y sociales del país por los sabotajes y actos terroristas alentados, organizados y financiados desde los Estados Unidos”; ni tampoco puede asumir un perjuicio económico tan real como imposible de precisar: la demora provocada por el bloqueo en el desarrollo, el costo de caminos negados a la economía. ¿Cuántos convenios o contratos habrán quedado abortados en los pasillos de alguna feria, apenas comprendieron los representantes de una y otra parte que el negocio no llegaría a buen puerto en Cuba por el vínculo de la firma extranjera con alguna transnacional estadounidense? ¿Cómo saber cuál beneficio hubiera reservado las oportunidades perdidas por las leyes anticubanas de Washington y los galgos de la OFAC? La necesidad de ejecutar compras en mercados de lejanía forzada, el incremento de fletes o el encarecimiento por el riesgo país desvían montos de dinero que, con mejor suerte, pudieran ser invertidos en otros destinos nacionales. Nunca se podrá determinar con precisión matemática cuál es el progreso que pudieran haber logrado los cubanos si esos miles de millones de dólares hubieran alentado producciones, inversiones en fábricas, maquinarias, tractores, tecnología agrícola, sistemas de riego, equipos científicos o bienes de utilidad social. ¿Cuántos tropiezos hubieran podido evitarse de contar con esos recursos? ¿Cuál hubiera sido el ritmo de crecimiento económico, en tal caso? Algunos daños reportados este año por Cuba por concepto de costos adicionales y otras afectaciones: Importación de alimentos de EEUU: 154,9 millones Sector agroalimentario: 121,8 millones Turismo: 1.214,5 millones Transporte: 357,8 millones Sector externo: 242,4 millones Sector constructivo: 47,2 millones Industria azucarera: 127,5 millones Aeronáutica civil: 196,2 millones Telecomunicaciones: 53,7 millones Industria básica: 62,9 millones Industria sideromecánica: 38,1 millones Industria ligera: 18,7 millones Salud Pública: 25 millones de dólares Educación: 5,19 millones Deportes: 781 mil |