Salim Lamrani ripió a Yoani Sánchez. Sin contemplaciones, ni clemencia alguna, la desnudó en pleno lobby del Hotel Plaza, de La Habana Vieja, y sacó a la luz pública el raquítico esqueleto intelectual de la rival. La ensalzada bloguera acudió, presurosa y confiada a la cita y se entregó a las fauces del periodista y profesor de reconocidas universidades parisinas, cándidamente fiada quizás de la marca europea del entrevistador o demasiado creída de sus méritos e inteligencia, más que propios, inflados con tecnología mediática occidental. La sarta de tonterías, incoherencias y balbuceos que esgrimió frente a las estocadas del francés puso en tela de juicio, una vez más, la abultada lista de premios periodísticos que a Yoani le gusta exhibir. De las “Conversaciones con la bloguera cubana Yoani Sánchez”, publicada en Rebelión, reproducimos en Cubaprofunda solo un fragmento, que refrenda el carácter inmoral y antipatriótico de los subsidios financieros con que el gobierno de Estados Unidos sostiene a los llamados disidentes cubanos, o para ser más exactos, a las figurillas y figurones que desde esta isla comparten el discurso político anticubano de Washington.
Ante la ausencia absoluta de probidad de la subvención norteamericana, la contrarrevolución la admite públicamente, con desparpajo proporcional al servilismo con que se pliega si le amenazan el sustento desde los propios Estados Unidos. Hace un par de semanas, la cabecilla de las Damas de Blanco bajó la cabeza en un santiamén, cuando el senador John Kerry, vetó la ayuda oficial estadounidense a los opositores dentro de Cuba. Al jefe del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense le preocupa el destino real de los 40 millones de dólares anuales considerados en ese programa. ¿A dónde irán a parar? “Es cierto que la disidencia necesita alguna ayuda –declaró Laura Pollán a la agencia AFP-, pero también creo que es muy importante que se revise, que se haga una auditoría (…) para que no existan desvíos, para que no haya malas interpretaciones tampoco". La tarea de reclamarle a Kerry, Pollán prefirió dejársela al diario The Washington Post. Más pícaro y fiel a su presunta socialdemocracia, Manuel Cuesta Morúa trató de marcar distancia. Sin mucho éxito. Ante la agencia francesa de noticias, se preguntó “si es apropiado que un gobierno destine recursos para la democratización de otro gobierno con el cual no tiene relaciones”. Pero no se atrevió más allá. “Lo que está haciendo Kerry me parece justo”, aceptó, y reconoció que “no ha habido un manejo transparente de la cantidad inmensa de recursos” enviados por el gobierno de Estados Unidos. Muy fina manera de enredarse en el enjuiciamiento de una actividad que convierte en mercenarios a los disidentes. Cualquiera que pretenda honestidad, sabe que la aceptación de ayudas económicas ofrecidas por una nación enemiga es censurable no solo en términos morales. Vulnera también la más rancia legislación occidental, como prueba el analista argentino Atilio Borón, en otro artículo publicado en Cubadebate (“¿Disidentes o traidores?” ). Tal evidencia desarma políticamente a los supuestos partidarios de la democracia y del Estado de derecho. Pero como no tiene alternativa de apoyo dentro de un pueblo que tiene ante todo un fuerte sentimiento independentista y antiimperialista, a la fabricada oposición interna no le queda más remedio que olvidar el derecho que proclaman y atragantarse, como le ocurrió a Yoani Sánchez, cuando un contrincante bien preparado arremete contra un fundamento económico sin el cual se desmoronaría la arquitectura disidente. Al final de la larga cadena de tropiezos y disparates con que la bloguer –como anglosajonamente prefiere ella decir- pataleó frente a Salim Lamrani, casi me parece obligada una pregunta: ¿quién o quiénes escribirán, en verdad, la profusa colección de materiales del blog de Yoani? Fragmento de la entrevista "Conversaciones con la bloguera cubana Yoani Sánchez", realizada por Salim Lamrani. El financiamiento de los disidentes cubanos por Estados Unidos.
SL: Wayne S. Smith, último embajador de Estados Unidos en Cuba, declaró que era «ilegal e imprudente mandar dinero a los disidentes cubanos». Agregó que «nadie debería dar dinero a los disidentes y aún menos con el objetivo de derrocar al gobierno cubano». Y explica: «Cuando Estados Unidos declara que su objetivo es derrocar al gobierno cubano y después afirma que uno de los medios para lograrlo es proporcionar fondos a los disidentes cubanos, éstos se encuentran de facto en la posición de agentes pagados por una potencia extranjera para derrocar a su propio gobierno». YS: Creo que se ha presentado el financiamiento de la oposición por Estados Unidos como una realidad, lo que no es el caso. Conozco a varios miembros del grupo de los 75 disidentes arrestados en 2003 y dudo mucho de esta versión. No tengo pruebas de que los 75 hayan sido arrestados por eso. No creo en las pruebas presentadas en los tribunales cubanos. SL: No creo que sea posible ignorar esta realidad. YS: ¿Por qué? SL: El propio gobierno de Estados Unidos afirma que financia la oposición interna desde 1959. Basta consultar, además de los archivos desclasificados, la sección 1705 de la ley Torricelli de 1992, la sección 109 de la ley Helms-Burton de 1996, y los dos informes de la Comisión de Asistencia para una Cuba Libre de mayo de 2004 y de julio de 2006. Todos estos documentos revelan que el presidente de Estados Unidos financia a la oposición interna en Cuba con el objetivo de derrocar al gobierno de La Habana. YS: No sé pero… SL: Si me permite le voy a citar las leyes en cuestión. Así, la sección 1705 de la ley Torricelli estipula que «Estados Unidos proporcionará asistencia a las organizaciones no gubernamentales adecuadas para apoyar a individuos y organizaciones que promueven un cambio democrático no violento en Cuba». La sección 109 de la ley Helms-Burton también es muy clara: «El presidente [de Estados Unidos] está autorizado para proporcionar asistencia y ofrecer todo tipo de apoyo a individuos y organizaciones no gubernamentales independientes para unir los esfuerzos con vistas a construir una democracia en Cuba». El primer informe de la Comisión de Asistencia a una Cuba libre prevé la elaboración de un «sólido programa de apoyo que favorezca la sociedad civil cubana». Entre las medidas preconizadas se destina una financiación, por importe de 36 millones de dólares, al «apoyo de la oposición democrática y al fortalecimiento de la sociedad civil emergente». El segundo informe de la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre prevé un presupuesto de 31 millones de dólares para financiar, todavía más, a la oposición interna. Además está prevista una financiación de al menos 20 millones de dólares anuales, con el mismo objetivo, para los años siguientes «hasta que la dictadura deje de existir» YS: ¿Quién le ha dicho que ese dinero llegó a las manos de los disidentes? SL: La Sección de Intereses Norteamericanos lo afirmó en un comunicado: «La política estadounidense, desde hace mucho tiempo, es proporcionar asistencia humanitaria al pueblo cubano, específicamente a familias de presos políticos. También permitimos que lo hagan las organizaciones privadas». YS: Bueno… SL: Incluso Amnistía Internacional, que recuerda la existencia de 58 presos políticos en Cuba, reconoce que éstos están encarcelados «por haber recibido fondos o materiales del gobierno estadounidense para realizar actividades que las autoridades consideran subversivas y perjudiciales para Cuba». YS: No sé si… SL: Por otra parte, los propios disidentes admiten recibir dinero de Estados Unidos. Laura Pollán de las Damas de Blanco declaró: «Aceptamos la ayuda, el apoyo, desde la ultraderecha hasta la izquierda, sin condiciones». El opositor Vladimiro Roca también confesó que la disidencia cubana está subvencionada por Washington alegando que la ayuda financiera recibida era «total y completamente lícita». Para el disidente René Gómez el apoyo económico por parte de Estados Unidos «no es una cosa que haya que ocultar o de la que tengamos que avergonzarnos». Incluso la prensa occidental lo reconoce. La agencia France Presse informa de que «los disidentes, por su parte, reivindicaron y asumieron esas ayudas económicas». La agencia española EFE alude a los «opositores pagados por Estados Unidos». En cuanto a la agencia de prensa británica Reuters, «el gobierno estadounidense proporciona abiertamente un apoyo financiero federal para las actividades de los disidentes, lo que Cuba considera un acto ilegal». Y podría multiplicar los ejemplos. YS: Todo eso es culpa del gobierno cubano que impide la prosperidad económica de sus ciudadanos, que impone un racionamiento a la población. Hay que hacer cola para conseguir productos. Hay que juzgar primero al gobierno cubano que ha llevado a miles de personas a aceptar la ayuda extranjera. SL: El problema es que los disidentes cometen un delito que la ley cubana y todos los códigos penales del mundo sancionan severamente. Ser financiado por una potencia extranjera es un grave delito en Francia y en el resto del mundo. YS: Podemos admitir que el hecho de financiar a una oposición es una prueba de injerencia pero… SL: Pero en este caso, las personas que usted califica de presos políticos no son presos políticos pues cometieron un delito al aceptar dinero de Estados Unidos y la justicia cubana las condenó sobre esta base. YS: Creo que este gobierno se inmiscuyó muchas veces en los asuntos internos de otros países financiado a movimientos rebeldes y a la guerrilla. Intervino en Angola y… SL: Sí, pero se trataba de ayudar a los movimientos independentistas contra el colonialismo portugués y el régimen segregacionista de Sudáfrica. Cuando Sudáfrica invadió Namibia, Cuba intervino para defender la independencia de ese país. Nelson Mandela agradeció públicamente a Cuba por ello y fue la razón por la cual reservó su primer viaje a La Habana y no a Washington o a París. YS: Pero muchos cubanos murieron por eso, lejos de su tierra. SL: Sí pero fue por una noble causa, sea en Angola, en el Congo o en Namibia. La batalla de Cuito Cuanavale en 1988 permitió poner fin al apartheid en Sudáfrica. ¡Es lo que dice Mandela! ¿No se siente orgullosa de ello? YS: De acuerdo, pero a fin de cuentas, me molesta más la injerencia de mi país fuera que otra cosa. Lo que hace falta es despenalizar la prosperidad. SL: ¿Incluso el hecho de recibir dinero de una potencia extranjera? YS: La gente tiene que ser económicamente autónoma. SL: Si entiendo bien, preconiza la privatización de ciertos sectores de la economía. YS: Privatizar, no me gusta el término porque tiene una connotación peyorativa, pero poner en manos privadas, sí. |